martes, 7 de abril de 2020

Debate: ¿estamos preparados?

En esta entrada trataremos de reflexionar y poner en la mesa para debate la situación actual del alumnado con TEA en las aulas educativas. 
En la actualidad nos encontramos con gran diversidad de estudios, sirvan de ejemplos y apoyo a esta entrada los siguientes:

Desde la experiencia que me aporta mi práctica docente como AL y como jefa de estudios, quisiera decir que desde la LISMI 1985 con el principio de normalización hasta nuestros días los avances en este campo son grandes.
Como docentes tenemos un compromiso moral y legal con todo el alumnado y ser conscientes de que lo que consigan o no es nuestra RESPONSABILIDAD.
Debemos tener clara la idea de construir un desarrollo adaptado al alumno, teniendo como referencia el constructivismo. Debemos  potenciar la comunicación, desarrollar programas de habilidades sociales y potenciar programas de emociones.
En todo este proceso el docente ha de adaptarse a las nuevas realidades,crear  y programar  entornos educativos significativos donde el liderazgo del tutor sea compartido por todo el equipo docente y la familia.Sí, la familia.
Si normalmente forma parte de la comunidad educativa en estos casos adquiere un papel fundamental y relevante en la búsqueda de la calidad de vida de su hijo, nuestro alumno.Participación que se ve reflejada en la toma de decisiones con respecto a la escolaridad del alumno,en el consenso de los objetivos marcados, en el deber de ser formados y orientados en el área que precisen.
Todo ello, requiere de un cambio en el ámbito educativo de buscar modelos que se centren en la persona, en sus capacidades y en la calidad de vida del mismo.Al docente se le pide un cambio de rol: debe ser empático, buscar los intereses del alumno,buscar otras opiniones, valorarlas...ser corresponsable de la calidad de vida de dicho alumno.


En ocasiones, nos encontramos con docentes muy formados (varias titulaciones incluso) que muestran una gran desidia y consideran que la tarea de educar a este alumnado, recae en los apoyos estandarizados. Es por ello que, en muchas ocasiones recae en los equipos directivos motivar al profesorado hacia esta empatía y esta búsqueda de la cultura de mejora en la que estamos inmersos, partiendo de las capacidades del alumno, compartiendo el liderazgo con otros docentes y las familias y aceptando la autoevaluación continua.
Por tanto, este cambio que la escuela necesita no  trata tanto de formación sino de actitud.....


¿Estamos preparados?  

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